💡 Resumen (TL;DR):
- El cerebro humano encuentra atractivos los mismos sonidos de cortejo que prefieren diversas especies animales.
- Investigadores evaluaron 110 pares de audios provenientes de 16 especies mediante un experimento masivo.
- Las personas con mayor experiencia musical mostraron una conexión más aguda y directa con el gusto animal.
Un nuevo estudio publicado en la revista Science demuestra que el cerebro humano procesa y prefiere los estímulos sonoros exactamente igual que otras especies. Cuando los animales emiten llamados para buscar pareja, los humanos encontramos atractivos esos mismos patrones acústicos, confirmando una teoría evolutiva que Charles Darwin planteó hace más de un siglo.
El equipo del Music Lab de la Universidad de Auckland, liderado por el investigador Logan S. James, diseñó un experimento de ciencia ciudadana gamificado para poner a prueba esta hipótesis. Los participantes escucharon 110 pares de sonidos producidos por 16 especies no humanas y eligieron su favorito en cada enfrentamiento sonoro.
Los resultados marcaron una correlación directa. Los participantes prefirieron sistemáticamente los mismos audios que los receptores animales. Además, las personas tomaron decisiones más rápido cuando sus gustos se alineaban con los de las especies estudiadas.

Raíces evolutivas compartidas
Los hallazgos respaldan la histórica conjetura de Darwin, quien afirmó que algunos animales “tienen casi el mismo gusto por lo bello que nosotros”. El equipo de investigadores argumenta que la evolución convergente y la ascendencia compartida moldearon los sesgos sensoriales que rigen la preferencia acústica en todo el reino animal.
La investigación también arrojó datos clave sobre la percepción humana:
- Los participantes con mayor experiencia escuchando música lograron niveles más altos de concordancia con las preferencias de los animales.
- Esto indica que la exposición a patrones acústicos complejos afina los mecanismos perceptuales biológicos.
El estudio se suma a descubrimientos recientes sobre comportamiento reproductivo. A principios de año, la Universidad de California en Davis comprobó que las ranas hembra evalúan a los machos basándose en cambios de tempo originados por la temperatura, evidenciando la alta capacidad de análisis acústico en la naturaleza.
Un comunicado oficial en EurekAlert señala que los resultados confirman “la conservación de la estética y la belleza en la naturaleza”. Esta constante biológica une funcionalmente el canto de las aves, los coros de anfibios y el oído humano bajo un mismo estándar de procesamiento.