💡 Resumen (TL;DR):
- David Ginty y Patrik Ernfors ganaron el galardón más importante del mundo en neurociencia.
- La Fundación Lundbeck otorgó a los investigadores un premio de 1.3 millones de euros.
- El descubrimiento sienta las bases clínicas para crear nuevos tratamientos contra el dolor crónico.
La Fundación Lundbeck anunció a los ganadores del Brain Prize 2026: David Ginty de la Escuela de Medicina de Harvard y Patrik Ernfors del Instituto Karolinska. Los investigadores ganaron el premio de neurociencia más grande del mundo por descubrir cómo el sistema nervioso detecta y procesa el tacto y el dolor.
El galardón reparte 10 millones de coronas danesas (aproximadamente 1.3 millones de euros) y reconoce un trabajo que reescribió los principios fundamentales de los libros de texto sobre nuestra capacidad sensorial.
Los científicos identificaron cómo las células nerviosas de la piel convierten la estimulación mecánica —caricias, vibraciones o presión— y los estímulos térmicos en señales neuronales. Después, mapearon el viaje exacto de esta información a través de la médula espinal hasta llegar al cerebro.
La somatosensación es un proceso perceptivo que permite al sistema nervioso interpretar estos estímulos corporales. “La somatosensación define la integridad del cuerpo y el límite entre el cuerpo y el mundo, por lo que es crucial para nuestro sentido del yo físico”, explicó Andreas Meyer-Lindenberg, presidente del Comité de Selección del premio.
El directivo detalló que este trabajo creó un plano fundamental para comprender el tacto normal e identificar en qué punto fallan los circuitos en trastornos como el dolor crónico.

Intervenciones exactas en vías neuronales
Una disfunción en la capacidad de procesar el tacto genera condiciones clínicas graves. Esto abarca desde la hipersensibilidad observada en trastornos del desarrollo, hasta dolores constantes que incapacitan a millones de personas a nivel global.
- Los hallazgos de Ginty y Ernfors permiten que la medicina actual desarrolle tratamientos.
- Las nuevas intervenciones pueden apuntar a tipos de células específicas y vías neuronales concretas.
Patrik Ernfors valoró el galardón por su rigor científico. “Que el comité de selección considere que mi trabajo es digno de este premio es un honor increíble. También es una confirmación de que nuestro grupo se está enfocando en las preguntas correctas”, señaló.
Por su parte, la CEO de la Fundación Lundbeck, Lene Skole, clasificó al tacto y al dolor como “quizás el más subestimado de nuestros sentidos”, y aseguró que estos hallazgos “traen esperanza para los pacientes que viven con trastornos como el dolor crónico”.
El Brain Prize se entrega anualmente desde 2011 en Copenhague. El rey Federico de Dinamarca entregará la presea en una ceremonia próxima. David Ginty también fue nombrado recientemente ganador del Perl-UNC Neuroscience Prize 2025 por trabajos relacionados con estos circuitos táctiles.