Los investigadores grabaron sonidos de 2 grupos de gorilas distintos y descubrieron que los tarareos varían dependiendo del tipo de comida que ingieran: con la vegetación acuática, flores y semillas, los ruidos y tarareos fueron más notorios y fuertes, mientras que al consumir insectos, los gorilas no produjeron casi ningún tarareo.
El estudio también demostró que los machos adultos dominantes producen un sonido mucho más fuerte que las hembras o los gorilas jóvenes. Se podría pensar que es para demostrar quien lleva los pantalones, pero los científicos descubrieron que en realidad es para reducir el riesgo de atraer predadores hacia los individuos más débiles del grupo.
Los científicos explican que este comportamiento probablemente tiene una función social y comunicativa, tal vez incluso para añadir coordinación y cohesión social al expresar un sentimiento de bienestar al grupo.
Muchos de los hallazgos siguen siendo bastante vagos, pero Luef y sus colegas esperan continuar investigando las vocalizaciones de los gorilas con la esperanza de revelar el desarrollo inicial del lenguaje de nuestros ancestros.