Decidir tener hijos podría arruinar tu vida en pareja

Muchas parejas esperan con ansias la paternidad. Sueñan con conocer a su bebé, verlo tomar sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras, verlo entrar a su primer día de escuela, darle consejos para su primera relación amorosa, consolarlo cuando le rompan el corazón por primera vez, desarrollar una relación con un hijo o hija que […]

Por Bea Matiella el 9 mayo, 2016 a las 20:32

Muchas parejas esperan con ansias la paternidad. Sueñan con conocer a su bebé, verlo tomar sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras, verlo entrar a su primer día de escuela, darle consejos para su primera relación amorosa, consolarlo cuando le rompan el corazón por primera vez, desarrollar una relación con un hijo o hija que se convierte en adulto, etc. Por todo el mundo, la paternidad es vista como la mejor recompensa que un adulto puede alcanzar. Es bueno que los padres sientan que sus hijos son lo mejor de su vida, que creen relaciones fuertes y amorosas con ellos, porque la transición al convertirse en padres produce grandes cambios en un matrimonio y no necesariamente buenos.



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Matthew D. Johnson, profesor de psicología y director del Marriage and Family Studies Laboratory en Binghamton University en Nueva York y autor del libro “Great Myths of Intimate Relationships: Dating, Sex, and Marriage” comparte lo que ha encontrado después de décadas de estudio.

No hay a donde ir, más que hacia abajo?



Johnson afirma que cuando las personas se casan, usualmente se casan enamorados y felices de unir sus vidas. Pero poco después de eso las cosas tienden a cambiar. En promedio, la satisfacción que sienten las parejas con su matrimonio disminuye en los primeros años y esto es antes de siquiera pensar en tener hijos.

Por casi 30 años, investigadores han estudiado como se ve afectado un matrimonio después de tener hijos y los resultados son concluyentes: La relación entre esposos sufre una vez que los niños llegan.

Comparando parejas con y sin hijos, los investigadores encontraron que el índice de disminución de la satisfacción dentro de una relación es casi del doble en las parejas con hijos a comparación de las parejas sin hijos. En el caso de un embarazo no deseado, los padres experimentan aún más el impacto negativo que sufre su relación.


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La ironía es que aunque la satisfacción marital disminuye, también sus posibilidades de divorcio son más bajas una vez que son padres. Así que ser padres puede que te haga sentir miserable, pero al menos serán miserables juntos.

Muchas parejas jóvenes creen que tener hijos podrá solucionar sus problemas maritales, acercarlos más y hacer que la relación funcione mejor. Pero esto no puede estar más alejado de la verdad, es un mito que ha echado raíces y causado muchos problemas e infelicidades.

La mitad de los nacimientos se dan en parejas que no están casadas y muchos padres pueden creer que le han ganado al sistema al saltarse la boda, pero no es el caso. El peso de ser padres se encuentra presente sin importar el estatus marital, orientación sexual de la pareja, raza, religión o nivel social y económico.

Las madres se llevan la peor parte



No es muy sorprendente que las madres sean las que pagan el mayor precio al tener hijos. Aunque ambos padres trabajen fuera de casa y aun en hogares en los que ambos padres se describen a sí mismos como compartiendo la carga de los quehaceres del hogar, la mayoría de las parejas se inclinan a una forma de crianza estereotipada, en donde la madre carga con más responsabilidades que el padre. Las mamás tienden a ser las que se encargan de la mayoría de los cuidados de los niños, a quien las enfermeras de la escuela llaman si hay problemas, las que más se levantan en las noches y las que sufren los cambios físicos más drásticos, así como cambios en sus estructuras cerebrales.


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Como parte de esta generalidad, las mamás nuevas tienden a reducir sus horas de oficina, lo cual a menudo lleva a que los padres sientan una mayor responsabilidad y carga financiera. Un patrón común emerge en el cual los papás comienzan a pasar más tiempo y energía en su trabajo y las mamás comienzan a aumentar el porcentaje de quehaceres del hogar y cuidado de los niños. Lo que da entrada a sentimientos de frustración, culpa y angustia en ambos padres.

Las mamás primerizas por lo general hablan de aislamiento social, desconexión con amistades y colegas, y como sienten que sus mundos se encogen. Todos estos cambios llevan a efectos fundamentales y perdurables en su círculo de apoyo, incluso con sus parejas.


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Las consecuencias de la presión que sufre la relación pueden ser muy serias. El estrés marital está asociado a muchos problemas de salud física, a síntomas de depresión y otros desórdenes psicológicos. La conexión entre desórdenes psicológicos y problemas maritales es tan fuerte, que investigadores han encontrado que la terapia de pareja es uno de los métodos más efectivos para tratar la depresión y algunas enfermedades mentales.

Una luz al final del túnel?



Si la llegada de los niños es dura en los matrimonios, la partida de los hijos es buena para la relación? Algunos matrimonios mejoran una vez que los hijos dejan el nido. En otros casos, la partida exitosa de los críos lleva a los esposos a descubrir que tienen poco en común y que no existe nada que los mantenga juntos.


Estos aspectos negativos de tener hijos pueden explicar en parte el porqué cada vez más mujeres deciden no procrear. Acorde a un censo realizado en EUA, el porcentaje de mujeres sin hijos (entre 15 – 44 años) ha aumentado considerablemente en tan sólo 2 generaciones, de un 35% en 1976 a un 47% en 2010.


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A pesar de la visión de muchos investigadores como el profesor Matthew D. Johnson, la mayoría de las parejas con hijos califican la maternidad y paternidad como su mayor alegría. Así como en el parto, en donde casi todas las madres creen que el dolor y el sufrimiento valen la pena, la mayoría también piensan que las recompensas de ver crecer a sus hijos valen el costo que impone en su relación amorosa.


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