💡 Resumen (TL;DR):
- Omar Yaghi, co-ganador del Nobel de Química 2025, detalló cómo su infancia sin agua inspiró el desarrollo de redes metalorgánicas (MOF).
- Su tecnología extrajo 210 gramos de agua diarios en el Valle de la Muerte a 60.7 °C y 14% de humedad, usando solo luz solar.
- Los Laboratorios Nacionales Sandia ya adaptan esta arquitectura molecular para capturar emisiones de metano y CO2 industrial.
El químico de UC Berkeley y co-ganador del Premio Nobel de Química 2025, Omar Yaghi, transformó su experiencia de pobreza extrema en Jordania en tecnología pionera de ciencia de materiales. Durante una conferencia el 23 de enero en el ciclo “Brilliance of Berkeley”, detalló cómo creó las estructuras moleculares que ahora extraen agua del aire desértico y capturan emisiones contaminantes.
Yaghi creció en Ammán, Jordania, como hijo de refugiados palestinos en una familia de 10 hermanos. Vivían en una sola habitación sin electricidad ni agua corriente, compartiendo espacio con animales de granja.
El agua llegaba por un par de horas cada una o dos semanas. Si no se levantaba al amanecer para llenar contenedores, la familia se quedaba sin beber.
A los 15 años, su padre lo envió solo a Estados Unidos. Ingresó al Hudson Valley Community College en Nueva York, donde aprendió inglés mientras empacaba compras en el supermercado y trapeaba pisos.
“Mi sueño”, declaró Yaghi durante su presentación, “es que todos tengan independencia hídrica, donde tu agua sea tuya, independiente de todo lo demás”.

Captura en el desierto y salto industrial
Esa visión lo llevó a inventar las redes metalorgánicas (MOF). Un MOF es una estructura cristalina altamente porosa que enlaza metales con moléculas orgánicas para atrapar gases, facilitar reacciones químicas o extraer agua del aire.
El desarrollo le otorgó el Nobel de Química este año, galardón que compartió con Susumu Kitagawa y Richard Robson. El Comité Noruego del Nobel destacó que el trabajo del trío generó “una nueva forma de arquitectura molecular”.
En agosto de 2022, el equipo de Yaghi probó su cosechadora en el Parque Nacional del Valle de la Muerte. El sistema recolectó hasta 210 gramos de agua por kilogramo de MOF-303 diarios usando únicamente luz solar.
El hardware funcionó sin energía externa bajo temperaturas récord de 60.7 °C y una humedad nocturna de apenas 14%.
Ahora, el sector industrial adopta su trabajo fundacional. Investigadores de los Laboratorios Nacionales Sandia, dirigidos por la ingeniera Jessica Rimsza, desarrollaron la tecnología LEAP-L.
Este sistema emplea un líquido poroso derivado de un MOF bidimensional para capturar dióxido de carbono y metano del biogás emitido por restos de comida, estiércol y aguas residuales.
La tecnología LEAP-L busca reemplazar los sistemas tradicionales de captura basados en aminas, los cuales consumen altos niveles de energía y son tóxicos. La New Mexico Gas Co. ya emitió una carta de respaldo para que la innovación compita por el premio R&D 100.
El científico que alguna vez dependió de un camión cisterna ahora ve su tecnología en el frente de la crisis climática. “A la ciencia no le importa de dónde vienes”, sentenció Yaghi.