Los investigadores se basaron en la manera en que nosotros estudiamos planetas lejanos: no podemos verlos, pero sabemos que están ahí porque al observar la estrella que rodean —su sol—, notamos que el brillo disminuye periódicamente lo que indica que un planeta está pasando frente a ella.
El diferente tamaño de los planetas hace que bloqueen la luz que recibimos de su sol y así detectamos su cercanía y volumen. Esta información es usada para saber si hay agua en esos planetas o si podríamos habitarlos.
Si los extraterrestres usan la misma técnica, los investigadores creen que debemos hacer que nuestro paso frente al Sol no se detecte para que no se noten nuestra existencia. Por eso, de acuerdo con el equipo del astrofísico David Kipping, debemos disparar un láser en el momento preciso en que la Tierra pasa frente al Sol para que la luz que ellos reciben no disminuya.

Para reponer la luz que tapamos, el láser debe ser de 40 megawatts y debemos dispararlo 10 horas al año aproximadamente para iluminar la sombra que causa nuestro planeta. No es mucha energía, es la misma que consumen 40 hogares.
Si queremos ocultarnos aún mejor, tendríamos que ampliar la potencia del láser a 250 megawatts, sigue siendo viable. Sin embargo, no se construirá, sólo son datos hipotéticos. Pero es bueno saber que tenemos planes de acción para cualquier situación.