Previamente se creía que los discos de hielo giratorios eran causados por corrientes bajo el agua. Aunque esto a veces es correcto, hay una mejor explicación.
Los discos de hielo son encontrados principalmente en climas fríos, más frecuentemente en Norteamérica y Europa del norte. Los discos abarcan diferentes tamaños que van desde un CD hasta 17 metros de diámetro.
El equipo de físicos de la universidad de Liége en Bélgica creó un disco de hielo de 8.5 cm de diámetro que contenía una pequeña pelota de níquel en el centro. Después lo colocaron en agua y suspendieron un imán encima de el disco para sostenerlo en la superficie.
Como era de esperarse, el disco giró a pesar de que no había corrientes de agua. Después incrementaron la temperatura del agua, causando que el disco se derritiera lentamente. A medida que la temperatura del agua subió, el disco comenzó a girar cada vez más rápido.
Esto le dio pie a los investigadores para encontrar la conexión entre el derretimiento del hielo y su rotación. En cierto punto, cuando el agua se calienta, también se vuelve más densa (al contrario del hielo). Sin embargo, cuando el agua derrite el disco de hielo, no se hunde simplemente hacia abajo. Los investigadores encontraron que el agua debajo del hielo gira ligeramente horizontal, muy parecido a cuando el agua se va por un desagüe y forma un remolino que gira hacia abajo.