No tenemos tierra marciana real, pero sí sabemos qué hay en ella. Con esa información, la NASA creó un compuesto similar a la superficie del planeta rojo y otra mezcla que imita el polvo lunar. Wamelink recibió ambas muestras para hacer crecer vegetales en ella.

Wamelink y su equipo lograron hacer crecer tomates, chícharos, quinoa, espinacas, rábanos y otros vegetales en ambos suelos. Los investigadores encontraron que el suelo de Marte es más infértil que el de la Tierra, pero cuando se le agregan fertilizantes, produce vegetales similares a los terrestres. La superficie lunar es más complicada porque es hidrofóbica, sus cosechas fueron menores que las de Marte.

Aunque los vegetales tienen buen tamaño y apariencia, nadie ha probado su sabor porque el suelo de Marte tiene muchos metales como mercurio y arsénico. Después de haber logrado que los vegetales crezcan, los investigadores harán otra cosecha y analizarán su contenido nutricional. Para hacerlo, se apoyan de una campaña de crowdfunding en la que esperan alcanzar 25,000 euros. Si los apoyas, te invitarán a una comida marciana con los vegetales cosechados —siempre y cuando demuestren ser sanos—.