✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores descubrieron que los organismos y las corporaciones disminuyen su ritmo para crear nuevas funciones al expandirse.
- El análisis de miles de entidades reveló un patrón de crecimiento sublineal con exponentes de escala entre 0.35 y 0.57.
- El estudio demuestra que contratar más personal para nuevas áreas como la IA no funciona sin una infraestructura técnica previa.
Un nuevo estudio publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences reveló que las células vivas, las corporaciones y las agencias gubernamentales operan bajo la misma regla matemática de expansión. A medida que estos sistemas aumentan su tamaño, la velocidad con la que integran nuevas capacidades disminuye drásticamente, un patrón que obliga a replantear las estrategias de crecimiento tanto en la biología como en los negocios.
La investigación fue liderada por James Holehouse del Santa Fe Institute y Vicky Chuqiao Yang del MIT Sloan School of Management. El equipo analizó decenas de células bacterianas, más de cien agencias federales de Estados Unidos, miles de compañías y cientos de áreas metropolitanas.
Descubrieron que casi todas estas entidades experimentan un crecimiento sublineal, un fenómeno donde duplicar el tamaño de una organización no duplica su repertorio funcional. En su lugar, los sistemas registran exponentes de escala de entre 0.35 y 0.57.
La base matemática de este comportamiento proviene de la lingüística. La Ley de Heaps es un principio empírico que describe cómo las palabras únicas se acumulan en un texto a un ritmo cada vez más lento. En la práctica, esto significa que una empresa en expansión contrata a más personas para puestos ya establecidos antes de crear nuevos cargos.
“Lo sorprendente es que estos sistemas no fueron diseñados para seguir las mismas reglas”, indicó Holehouse. “Sin embargo, cuando observas cómo crecen, ves la misma compensación entre agregar algo nuevo y construir sobre lo que ya existe”.

Por qué crecer no significa innovar de inmediato
El estudio identificó una excepción clave: las áreas metropolitanas. A diferencia de las células y las empresas, las ciudades no siguen el modelo de ley de potencias. Su diversidad de funciones crece de forma logarítmica.
- Empresas y células: Operan con límites definidos y objetivos unificados.
- Ciudades: Funcionan como ecosistemas moldeados por las decisiones independientes de individuos.
“Es notable que células, burocracias y empresas, a pesar de sus diferencias obvias, aumenten su repertorio de funciones con un patrón similar”, detalló Yang. “Esto sugiere que la regularidad descubierta en la ley de Heaps se aplica no solo a lo que crean los humanos, como los libros, sino también a las propias organizaciones humanas”.
Estos datos impactan directamente en las estrategias corporativas modernas. Aumentar la plantilla laboral no genera automáticamente nuevas competencias técnicas operativas.
“Si una empresa aspira a incorporar una nueva función de IA, nuestros hallazgos indican que simplemente contratar personal para ese rol es insuficiente”, advirtió Yang. “Para diversificarse genuinamente en una nueva función, parece necesario tener cierta infraestructura y funciones preexistentes en su lugar”.
Geoffrey West, coautor del estudio e investigador del Santa Fe Institute, definió el verdadero alcance del descubrimiento: “Existen regularidades subyacentes que dan forma a cómo se construye la complejidad, incluso en sistemas que parecen completamente diferentes en la superficie”.
