💡 Resumen (TL;DR):
- Investigadores identificaron al Sonselasuchus cedrus, una nueva especie del Triásico Tardío.
- El análisis de 950 fósiles de hace 225 millones de años reveló su inusual desarrollo motriz.
- Este animal pasaba de caminar en cuatro patas cuando era cría, a ser bípedo en su etapa adulta.
Paleontólogos de la Universidad de Washington y el Museo Burke descubrieron el Sonselasuchus cedrus, un reptil de hace 225 millones de años que modificaba su forma de andar conforme maduraba. Este animal de los bosques del Triásico Tardío nacía caminando en cuatro patas y se volvía bípedo en su etapa adulta.
El hallazgo, publicado el 9 de marzo en el Journal of Vertebrate Paleontology, se basó en el análisis de 950 fósiles recuperados en el Parque Nacional del Bosque Petrificado de Arizona.
Sonselasuchus cedrus es un shuvosáurido, un subgrupo extinto en la rama de los cocodrilos dentro del árbol genealógico de los reptiles. A pesar de su linaje taxonómico, este animal del tamaño de un poodle tenía un gran parecido físico con los dinosaurios terópodos parecidos a las aves.
Elliott Armour Smith, autor principal de la investigación, estudió las proporciones de las extremidades en especímenes de distintos tamaños. Concluyó que las crías tenían patas delanteras y traseras del mismo tamaño. Los adultos, en cambio, desarrollaban extremidades traseras más largas y robustas para sostener el movimiento bípedo.
“Esencialmente, creemos que estas criaturas comenzaban sus vidas en cuatro patas… y luego empezaban a caminar en dos patas a medida que crecían”, explicó Armour Smith. “Esto es particularmente peculiar”.

Evolución convergente y anatomía aviar
El reptil medía unos 63 centímetros de altura (25 pulgadas) y poseía características inusuales para un pariente de los cocodrilos:
- Pico sin dientes.
- Cuencas oculares de gran tamaño.
- Huesos huecos.
La presencia de estos rasgos aviares se explica por evolución convergente. Los arcosaurios de la línea de los cocodrilos y los de la línea de las aves ocuparon roles ecológicos casi idénticos en los mismos ecosistemas, lo que los llevó a desarrollar soluciones anatómicas similares.
El nombre de la especie refleja su entorno de origen. La palabra “cedrus” rinde homenaje a los cedros, las coníferas de hoja perenne presentes en el Triásico Tardío. El término “Sonselasuchus” hace referencia al Miembro Sonsela de la Formación Chinle, la unidad geológica exacta donde ocurrió el hallazgo.
El profesor Christian Sidor, coautor del estudio, lideró la excavación iniciada en 2014. El equipo ha extraído más de 3,000 fósiles de la zona, identificando restos de peces, anfibios y dinosaurios que compartían hábitat con este peculiar cocodrilo bípedo. “No parece mostrar signos de agotarse”, concluyó Sidor sobre la riqueza del yacimiento.