Un mundo de phablets

Más potentes, más rápidos, más grandes.

Estábamos en 1998 y mi celular de elección era un Nokia. Yo era de los rebeldes, claro, que se rehusaban a usar un Motorola, la marca reinante. Se escuchaba hablar de los Ericsson, pero solo a través de cadenas de correo que prometían que la marca te regalaría uno si reenviabas el mensaje a otras 35 mil personas. La batería duraba menos de un par de horas en conversación, la pantalla era verde y el celular en si era grande y pesado. No podíamos esperar a algo más pequeño.

Mi siguiente equipo fue otro Nokia, el 3320. Más pequeño, más ligero, con más duración de batería. Misma pantalla verdosa/ambarina. Ya no tenía la antena extensible que la mayoría de los modelos conservaban y la pantalla era ligeramente más grande.

Después llegaron los teléfonos a 16 colores, cada vez más pequeños, cada vez más veloces. La tendencia era esa porque, vamos, nadie quiere un teléfono enorme que no quepa en el bolsillo. Pero empezaron a surgir las pantallas táctiles. Y después, empezaron a tener la misma resolución que nuestros televisores y en muchos casos, las superaron. El tamaño se estacionó en tres pulgadas y un poco más. Eso parecía ser suficiente.

Pero no fue así.

De pronto, brincamos a las 4 pulgadas. En Apple se burlaron de ello, los fabricantes de Android lo adoptaron, Windows Phone también se acercó. Se superó el tamaño porque, bueh, si ya tienes un display capaz de mostrar alta resolución, entonces ¿por qué no hacerlo en todo su esplendor? Pero tal vez todo el esplendor se encuentra en las 4.5 pulgadas. Apple se ríe, Android y Windows Phone se integran.

Y luego, Samsung dijo: "hey, ¿qué tal 5.3 pulgadas?" Para muchos, se volvió un chiste recurrente. Era el increíble teléfono que te hacía parecer liliputiense. Mucha gente no lo usaba directamente sobre la oreja, sino que echaba mano del manos libres cada vez que recibía una llamada. Tenía varias cosas en contra, pero en agosto de 2012 ya había vendido 10 millones de unidades.

El resto de los fabricantes de teléfonos Android empezaron a sacar cuentas y a diseñar sobre las 5 pulgadas. Windows Phone hizo lo propio. Apple creció a 4.86'' (4 pulgadas en diagonal) y dijo que no estaba copiándole a nadie. A na-die. Mientras se decidían, apareció la secuela del Galaxy Note, con 5.95 pulgadas de pantalla. Se repitió la historia de las burlas y las preguntas, pero con más cautela. En dos meses, ya se habían vendido 5 millones de unidades.

Apenas hace unos días, llegó a su fin el CES 2013. Fue el año de las 4K, pero también de los (¿las?) phablets. Lenovo presentó el 900, que ostenta 5.5 pulgadas. ZTE llevó al Grand S, de 5 pulgadas. Sony también quiso participar con los Xperia Z y ZL, de 5 pulgadas, mientras que Huawei tuvo dos modelos: el Ascend D, de 5 pulgadas y el Ascend Mate, de portentosas 6.1 pulgadas y que prácticamente le pisa los talones a cualquier tablet o lector de ebooks existente en el mercado actual.

Eso es lo que presentan los fabricantes, pero en las calles no siempre se encuentra la misma tendencia. Sin embargo, en Las Vegas sí se dio el caso. Dentro del Convention Center, muchos (y de verdad, muchos) asistentes usaban el Galaxy Note 2, haciendo llamadas, navegando y actualizando sus redes sociales. Vi algunos con teléfonos HTC y uno que otro con iPhone 5. Claro, una cosa es el mundo techie y otra el real. Al salir a las calles sucedió exactamente lo mismo. Era el teléfono omnipresente en vacacionistas y visitantes. No vi a uno solo que pareciera sentirse inadecuado llevándolo a su oreja para usarlo en una llamada de voz o que tuviera problemas al manipularlo.

Uno de los argumentos más recurrentes en contra de los phablets es que "no pueden usarse con una sola mano". Es cierto. Pero ¿cuándo fue la última vez que lo hiciste así? Para hacer scroll y lectua de correos, es completamente posible. Para jugar algo que no requiera mucha precisión, también. Pero para escribir, la mayoría ha adoptado el modo a dos pulgares. Para ver y manipular fotografías, lo toman con una mano y la acción es con los dedos de la otra. Para la mayoría de los juegos populares, se usa una variación de cualquiera de las dos anteriores.

El asunto de "úsalo con una mano o no es eficiente" lo impulsó Apple, desde luego. De hecho, la empresa sigue defendiendo ese punto después de darle píldoras y emulsión de Scott a su más reciente versión para que se volviera más alto (y más delgado, por cierto). Pero el paradigma está cambiando de manera acelerada y, a diferencia de años anteriores en el que quien ponía la tendencia era iPhone, es Samsung con un teléfono de más de 5 pulgadas quien está guiando a los fabricantes.

En más o menos un mes, comenzará el World Mobile Congress, en donde se dan los anuncios importantes en cuestión de nuevos equipos y tecnologías móviles. Ahí es en donde veremos qué tan dispuestas están las diferentes marcas a romper los límites de lo que parece usable, para acercarse más a lo que resulta adecuado.

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