De acuerdo con decenas de reportes en redes sociales, al darse cuenta que la mayoría de los trabajadores decidirían renunciar a Twitter, Elon Musk revocó todos los accesos y cerró todas las oficinas de la compañía, para evitar algún tipo de ataque, sabotaje o represalia.
Hasta el momento, parece que el magnate sigue ideando qué hacer a continuación. Por eso, se ha reunido con las personas que sí decidieron continuar en la compañía para determinar qué tipo de trabajo se tendrá que hacer para mantener relativamente estable la plataforma, ahora solo con una fracción de su fuerza de trabajo.
Mientras tanto, los trabajadores que sí renunciaron están explicando públicamente las razones de su renuncia, que tienen que ver con la poca o nula visión ha commpartido sobre lo que espera que sea Twitter 2.0, o incluso con la posibilidad de que el contenido sexualmente explícito se monetice para generar más ganancias.
Además, la Comisión Federal de Comercio también le está respirando en la nuca a Elon Musk, por posiblemente haber violado su acuerdo de privacidad del consumidor. Se vienen semanas oscuras.
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