Cómo dijimos, no todos estos estudiantes con acceso son clientes que pagan a Netflix, según la encuesta, 54% de ellos utiliza la cuenta de un amigo o familiar y 5% utiliza la cuenta de su pareja o incluso de algún ex. Sólo 34% de ellos tiene su propia cuenta, aunque Netflix sabe que esto sucede y que es parte del uso natural de su aplicación, especialmente entre familiares y personas que comparten un dormitorio.
“Siempre y cuando no los estén vendiendo, los miembros pueden usar sus contraseñas como les plazca.”, declaró la compañía el año pasado.
“El intercambio de contraseñas es algo con lo que tienes que aprender a vivir, porque existe mucho intercambio de contraseñas legítimo, como compartir con tu cónyuge, con tus hijos… así que no hay una línea clara, y nos está yendo bien así.”, declaró Reed Hastings, CEO de Netflix.
La razón obvia es que, conforme pase el tiempo, una persona que usa Netflix compartido, tendrá que conseguir su propia cuenta y la membresía es tan accesible que el paso es natural. Especialmente cuando ya somos adictos a Netflix.