La mujer asegura que Airbnb no realizó la revisión de antecedentes de Del Olmo de manera adecuada, lo que hubiera prevenido el ataque sufrido por ella. Y es que Del Olmo, quien tenía status de superhost en Airbnb, había sido arrestado en 2013 por un incidente de violencia doméstica, sin embargo, se libró del debido proceso al someterse a clases de manejo de la ira. Airbnb, por su parte, alega que sí indagó, pero decidió que Del Olmo podía ser un anfitrión en su servicio porque no había enfrentado proceso en aquella ocasión. La compañía realiza revisiones de antecedentes de todos los anfitriones y huéspedes, y presta especial atención a las listas de vigilancia de terroristas, condenas por delitos graves, registros de delincuentes sexuales y "delitos menores significativos".
Esta demanda parece ser la primera que Airbnb enfrenta en relación a un ataque de naturaleza sexual y parece estar generando conciencia acerca de la responsabilidad legal que la empresa podría tener al no realizar un proceso de investigación adecuado de sus anfitriones y huéspedes, ya que, a fin de cuentas, su negocio gira alrededor de convencer a la gente de literalmente darle las llaves de su hogar a un desconocido o de ir a la casa de un extraño a pasar la noche.
Cabe señalar que, a pesar de que Lapayowker presentó una denuncia criminal contra Del Olmo en 2016, la policía determinó que no había pruebas suficientes para seguir el proceso y desecharon el caso, sin embargo, Airbnb decidió bannear a Del Olmo de su servicio.
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