✨︎ Resumen (TL;DR):
- La Fundación OpenAI destinará 1,000 millones de dólares el próximo año para investigar la seguridad de la inteligencia artificial.
- Los fondos buscan prevenir amenazas biológicas impulsadas por la tecnología y aplicar la IA en ciencias de la salud.
- La inversión ocurre meses después de que OpenAI reestructurara su modelo hacia una empresa con fines de lucro.
La Fundación OpenAI, el brazo sin fines de lucro que controla a la empresa detrás de ChatGPT, anunció que destinará 1,000 millones de dólares durante el próximo año para financiar investigaciones sobre seguridad en inteligencia artificial, salud y esfuerzos para reducir los riesgos sociales de la tecnología.
El anuncio marca una intensa escalada en la actividad filantrópica de la organización, apenas unos meses después de que OpenAI se reestructurara como un negocio convencional con fines de lucro.
La fundación concentrará su gasto en proteger a la sociedad contra riesgos derivados de la IA, como posibles amenazas biológicas, mientras financia el uso de la tecnología para desarrollar ciencias de la vida.
Robert Kaiden, exejecutivo de Twitter, se unirá como CFO, mientras que la directiva Anna Makanju liderará una nueva iniciativa dentro del organismo. También iniciaron el reclutamiento de un nuevo director ejecutivo para supervisar las subvenciones.
“Tenemos el objetivo de permitir el uso de la IA para encontrar soluciones a los problemas más difíciles de la humanidad, transformar de lo que las personas son capaces y ofrecer beneficios reales en sus vidas, mientras trabajamos duro con nuestros socios para estar listos ante nuevos desafíos y ayudar a que la sociedad sea resiliente a medida que la IA avanza”, declaró OpenAI en un comunicado oficial.

Un giro financiero frente a la presión corporativa
Este capital sigue a una promesa de 25,000 millones de dólares anunciada en octubre de 2025 para avances médicos y resiliencia técnica frente a la IA, aunque la empresa no especificó cuándo ejercerá ese presupuesto.
El historial de la fundación ha sido inestable. OpenAI comenzó como un laboratorio de investigación sin fines de lucro en 2015. Tras incorporar su división comercial en 2019, los gastos de la ONG se desplomaron: pasaron de 51 millones de dólares en 2018 a solo 3.3 millones al año siguiente.
Para 2024, la entidad recibió apenas 4,433 dólares en contribuciones y otorgó 7.6 millones en apoyos. La actividad revivió a finales del año pasado cuando distribuyeron 40.5 millones en subvenciones a 208 organizaciones comunitarias.
Este nuevo fondo de 1,000 millones es posible por la participación accionaria de la fundación en OpenAI. La empresa alcanzó una valoración de 130,000 millones de dólares tras su reestructuración en octubre de 2025, cifra que escaló a 180,000 millones de dólares tras una ronda de financiamiento de 110,000 millones en febrero.
El anuncio llega justo cuando las empresas de IA enfrentan demandas masivas por crisis de salud mental vinculadas a chatbots y quejas por el desmedido consumo eléctrico de los centros de datos.
Brian Mittendorf, profesor de la Universidad Estatal de Ohio, señaló que la pregunta central sigue siendo si “la inmensa creación de valor” se está “utilizando para promover un objetivo benéfico”.
