✨︎ Resumen (TL;DR):
- Paul S. Conyngham estructuró un protocolo oncológico personalizado procesando el genoma de su mascota con modelos de lenguaje.
- El proyecto analizó casi 300 gigabytes de información para identificar 7 objetivos de neoantígenos en un tratamiento real.
- La terapia combinada encogió los tumores a las seis semanas, validando el uso del software en la medicina de precisión.
El consultor en inteligencia artificial Paul S. Conyngham diseñó una vacuna de ARNm y un protocolo oncológico hiperpersonalizado para tratar el cáncer terminal de su perra Rosie. Ante un diagnóstico tardío y tratamientos ineficaces, el especialista utilizó herramientas de machine learning para procesar datos genómicos masivos, coordinar a investigadores australianos y superar barreras clínicas tradicionales.
La situación médica comenzó en junio de 2023, cuando aparecieron bultos inflamados en la mascota. A lo largo de los siguientes 11 meses, Conyngham visitó a un veterinario en tres ocasiones, pero los síntomas fueron desestimados. En mayo de 2024, la inflamación sangró, lo que forzó una cirugía y una biopsia que confirmó el cáncer con 11 meses de retraso.
Tras evaluar la quimioterapia por su alto costo y la inmunoterapia estándar por su ineficacia, el analista acudió a una clínica de alta gama en julio de 2024 donde extirparon grandes masas tumorales. En agosto de 2024, el veterinario Dr. Mina Ghaly aceptó el abordaje de Conyngham, tratándolo como un “científico ciudadano”.
El proyecto requirió secuenciación genética profunda. Entre septiembre de 2024 y enero de 2025, el equipo de Pavel Bitter en el Instituto Garvan extrajo el ADN y el profesor Martin Smith ejecutó la secuenciación completa en la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW). Ejecutar este nivel de ciencia habría costado más de mil millones de dólares hace un par de décadas.
De febrero a mayo de 2025, el análisis de datos detectó una mutación en el gen c-KIT. Utilizaron la plataforma AlphaFold 2 para modelar la proteína afectada en 3D, un paso que habría exigido técnicas de cristalografía hace apenas 9 años.
Durante junio y julio de 2025, el equipo buscó bloquear el crecimiento celular. Un ligando es una molécula que se une específicamente a una molécula objetivo más grande para cumplir un propósito clínico.
El sistema evaluó una biblioteca de 1 millón de ligandos durante dos semanas hasta encontrar una coincidencia exacta. Sin embargo, el compuesto estaba patentado y la empresa titular denegó la exención de uso compasivo.
En agosto de 2025, el consultor dio un giro completo al desarrollo médico. “¿Qué pasaría si fuera posible crear una vacuna yo mismo?”, debatió Conyngham con ChatGPT durante una noche entera.
Las herramientas de software sugirieron optar por el ARN mensajero. Una vacuna de neoantígenos es un tratamiento inmunológico que permite al sistema de defensas reidentificar y eliminar activamente las células cancerosas.
Entre septiembre y mediados de octubre de 2025, los laboratorios extrajeron ARN de un nuevo tumor. El análisis bioinformático procesó aproximadamente 300 gigabytes de datos de secuenciación bruta.

La arquitectura computacional detrás del ensayo clínico
Conyngham aclaró en sus publicaciones que el desarrollo exigió rigor técnico. “Esto no fue una carga de ADN a ChatGPT con el prompt: ‘Por favor, haz una vacuna sin errores'”.
Al cruzar el ADN y el ARN, aislaron 7 epítopos altamente prevalentes. El resultado final se redujo a media página de código: un constructo de vacuna que codificaba estos 7 objetivos.
Los modelos de lenguaje ejecutaron etapas clave de programación y diseño médico:
- ChatGPT o1 diseñó el flujo de trabajo bioinformático.
- Gemini 2 Pro estructuró la arquitectura del constructo de la vacuna multiepítopo.
- Grok 3 aplicó refinamiento heurístico para la estabilidad de la secuencia.
El pipeline técnico integró herramientas de oncología como BWA-MEM para alineación, GATK Mutect2 para llamadas de variantes, Ensembl VEP para anotaciones y la red neuronal pVACseq con NetMHCpan-4.1 para predecir uniones celulares.
Para superar la burocracia, los chatbots decodificaron la jerga legal. Conyngham redactó casi 100 páginas de documentos éticos en 120 horas de trabajo. Crear un proceso para este ensayo tipo “n=1” en la UNSW habría tardado hasta mediados de 2026.
Gracias a publicaciones en medios locales, la doctora Mari Maeda conectó a Conyngham con la profesora Rachel Allavena en la Universidad de Queensland, quien tenía una aprobación de ensayo compatible.
Entre octubre y noviembre de 2025, el equipo del profesor Pall Thordarson fabricó la vacuna en un lapso de 6 semanas. En diciembre de 2025, Conyngham manejó 10 horas hacia Queensland y otras 4 horas adicionales hasta la Escuela de Ciencias Veterinarias para iniciar la terapia.
El tratamiento administró múltiples compuestos simultáneos. Incluyó la vacuna de ARNm, un inhibidor PD-1 para evitar que el cáncer apague a las células T, y un inhibidor de la tirosina quinasa (TKI). Este último apaga el gen c-KIT y frena la formación de vasos sanguíneos. La angiogénesis es un proceso biológico que el cáncer utiliza para desarrollar nuevos vasos sanguíneos y alimentarse.
En enero de 2026, a las 3 semanas de tratamiento, las zonas afectadas mostraron pseudoprogresión, señal de que las defensas atacaban. A las 6 semanas, dos áreas cancerosas empezaron a encogerse.
En febrero de 2026, los tumores en las piernas se convirtieron en tejido cicatricial. Los médicos extirparon una masa trasera diferente para su análisis genómico. Los datos de ese tumor llegaron el 8 de marzo. El 10 de marzo detectaron diferencias genéticas. La historia clínica llegó a la prensa el 11 de marzo y se hizo viral en X el 12 de marzo.
A 3 meses de iniciado el tratamiento, la perra muestra fuertes signos de recuperación. Hace 3 meses, un amigo impulsó al analista a escalar este método en una startup: “¿por qué siquiera haces esa pregunta? Seguramente es ayudar a otras personas a hacer lo que tú hiciste por Rosie”. Conyngham confirmó que este será su próximo capítulo profesional para transformar el sector del software médico.
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