✨︎ Resumen (TL;DR):
- Irán bloqueó el Estrecho de Ormuz, deteniendo el envío de hasta 4 millones de toneladas de fertilizantes al mes.
- Los precios de la urea se dispararon 25%, mientras países como Kenia ya reportan incrementos del 40% en costos.
- La falta de agroquímicos amenaza las cosechas de primavera y perfila un aumento en la inflación alimentaria global.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que el bloqueo comercial en el Estrecho de Ormuz está provocando una severa crisis de fertilizantes a nivel mundial. El conflicto, originado por los ataques de Estados Unidos e Israel a sitios militares de Irán el 28 de febrero, redujo el tráfico de buques en un 70%. Esto paralizó una ruta estratégica que maneja casi un tercio del comercio global de agroquímicos, amenazando de manera directa las temporadas de siembra en todo el mundo.
El impacto de esta cuarta semana de parálisis comercial es inmediato. El bloqueo retiene entre 3 y 4 millones de toneladas de fertilizantes cada mes, según datos de la FAO. A diferencia del mercado petrolero, la industria agrícola no cuenta con reservas estratégicas para amortiguar la caída de inventario.
Los suministros de nitrógeno y fosfato están bajo presión crítica. La Urea es un fertilizante de nitrógeno indispensable para los cultivos, y su precio ya subió más del 25 por ciento desde finales de febrero. El problema se agrava porque la región del Golfo Pérsico provee casi la mitad del azufre mundial, un elemento necesario para fabricar fosfato.
El momento de la crisis choca directamente con la primavera en el hemisferio norte. Los agricultores necesitan aplicar los nutrientes antes de que los cultivos inicien su ciclo de crecimiento. En Estados Unidos, algunos centros de distribución ya agotaron sus inventarios e incluso dejaron de cotizar precios debido a la volatilidad extrema.
El agricultor canadiense David Altrogge explicó que comprar la misma cantidad de fertilizante hoy le costaría 44,000 dólares canadienses adicionales frente a lo que pagó en diciembre pasado.
“Esto no es solo un shock energético. Es un shock sistemático que afecta a los sistemas alimentarios a nivel mundial”, declaró el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, durante una sesión informativa de las Naciones Unidas. El directivo calculó que los precios podrían promediar un alza de entre 15 y 20 por ciento durante la primera mitad de 2026.

Inflación y riesgo extremo para economías vulnerables
Torero anticipó que los agricultores enfrentan un impacto dual por el encarecimiento del combustible y del fertilizante. Esto los obligará a reducir las tasas de aplicación en el campo, lo que provocará una caída desproporcionada en el rendimiento de las cosechas.
La escasez golpea con mayor fuerza a los países en desarrollo. En Kenia, los costos de los fertilizantes ya subieron un 40 por ciento. Naciones como Somalia, Bangladesh, Sri Lanka y Sudán dependen totalmente de las importaciones. Egipto, por su parte, tuvo que implementar subsidios al pan para contener posibles disturbios sociales.
El efecto dominó también sacude los pronósticos financieros y las decisiones corporativas en Norteamérica:
- Stephanie Roth, economista de Wolfe Research, proyectó que la crisis sumará casi 2 puntos porcentuales a la inflación de alimentos para el hogar en Estados Unidos.
- Las acciones de CF Industries, una compañía clave en la producción de nitrógeno, alcanzaron un máximo histórico impulsadas por la restricción de la oferta.
- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó aumentar las importaciones de fertilizantes desde Venezuela como medida de emergencia.
- La Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense instó al presidente Trump a “tomar medidas proactivas para salvaguardar las cadenas de suministro de fertilizantes”.
Torero equiparó el escenario actual con los estragos causados por la invasión de Rusia a Ucrania, destacando que el sector agrícola opera hoy con márgenes de ganancia mucho más apretados y vulnerables.
“No hay una respuesta de suministro rápida para insumos clave como el petróleo, el gas y los fertilizantes”, concluyó el representante de la FAO, confirmando que las próximas cosechas mundiales dependerán de la resolución del conflicto en Medio Oriente.