No hace falta tener un doctorado en física aplicada para saber que los Lightsabers son imposibles de recrear en el mundo real. Sí, puedes comprarte uno de juguete y prender la lucecita, pero usarlo para pelear una batalla épica contra tu peor enemigo terminará en pedazos de plástico regados por todo el piso. O sea, sabes que nunca, NUNCA, por más que lo intentes, tendrás lo genuino de un Jedi.
Aunque puedes conseguirte algo igual de peligroso:
Este invento tan maravilloso no merece el nombre de Lightsaber, porque en realidad no está basado en cristales ni luz, sino en fuego común y corriente. Tal vez por eso lo bautizaron Firesaber. A los genios de Sufficiently Advanced se les ocurrió usar combustible a presión —con acetona y metanol— y para controlar la flama a modo de soplete, usaron una válvula especial.

El resultado, como puedes ver, es una obra de arte que si bien no es capaz de derretir puertas blindadas, al menos servirá para que tu escenificación de una batalla Jedi sea mucho más realista. Sólo ten cuidado con su manejo si es que te decides por fabricar el Firesaber, porque podrías cortar la mano de tu oponente... o hacerte un agujero en la pata.

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